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  • Writer's pictureDiana Milena Lopez Avila

Un poquito del oriente antioqueño



Recientemente visité una parte del Oriente Antioqueño, particularmente la Piedra del Peñol, Guatapé, El Carmen de Vivoral y San Antonio, además de Medellín. Desde hacía mucho tenía ganas de ir a la Piedra del Peñol y Guatapé; además, mis visitas recientes a Medellín no me habían permitido recorrer mucho.

En Medellín visité el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), el cual solo conocía porque hacía un par de años la cena de bienvenida de una conferencia se había llevado a cabo en el MAMM. La verdad, me gustó mucho. Ese día solo habían exposiciones permanentes, así que el recorrido no fue muy largo. Me gustaron mucho las obras de Débora Arango, las cuales, creo, nunca había visto. Mi amiga me contaba que hacía poco había habido una exposición temporal dedicada a Débora Arango, la cual había estado muy buena. En Medellín también hice el recorrido por los diferentes medios de transporte público, metro y metro cable; la verdad Medellín le lleva una gran ventaja a Bogotá en términos de transporte público, de eso no hay duda.

Después de pasar un día en Medellín salimos a la Piedra del Peñol y Guatapé. Fuimos temprano, dado que por ser puente, mucha gente opta por visitar la Piedra del Peñol; igual había mucha gente. La subida toma aproximadamente 20 o 25 minutos, dependiendo del ritmo. A mí, personalmente, me parece más dura la bajada porque hay escalones muy empinados y hay que ir con mucho cuidado. La vista desde la cima de la Piedra del Peñol es muy bonita, aunque dada la cantidad de gente que había, no se disfrutaba mucho, la verdad.


De la Piedra del Peñol salimos a Guatapé, el cual es un pueblo muy lindo. Yo no lo conocía y me encantó.

En Guatapé son famosos los zócalos, que son decoraciones que tienen todas las casas. Inicialmente, estas decoraciones representaban los oficios al que se dedicaban las familias que habitaban cada casa, hoy es más gusto lo que motiva las figuras de los zócalos.

En Guatapé almorzamos en un restaurante Indio que se llama Don de Sam, la comida estuvo rica, aunque es mucho mejor la de Dhaba en Teusaquillo. Eso sí, tuve una discusión con el dueño porque yo dije "comida India" y según él era "comida Hindú", le dije que no me parecía porque Hindú hace referencia a la religión y no a la nacionalidad. En inglés, él sí entendía la diferencia "Indian food" en lugar de "Hindu food", pero como en español la palabra Indio es asociada a una condición peyorativa, la gente tiende a decir Hindú en lugar de Indio cuando se hace referencia a algo de la India.

De Guatapé tomamos rumbo al Carmen de Vivoral, el cual es un pueblo famoso por la loza pintada a mano. Yo, durante Expo Artesanías, ya me había comprado una vajilla con unos colores ¡divinos! El Carmen de Vivoral es un pueblo muy agradable, con muchos cafecitos y tiendas donde tomar algo. De ahí salimos hacia Guarne, donde mis amigos tienen una finca. El plan de finca es siempre muy agradable, y en este caso, la finca tenía un lago muy lindo, así que a pesar de la lluvia, aproveché para leer y descansar.


El último día hicimos un pequeño recorrido por algunos municipios cerca a Rionegro, fuimos a San Antonio, que es un pueblo famoso por los postres; y al Salto del Tequendamita.

En general, fue un paseo muy rico, que me permitió disfrutar y conocer un pedacito más de Colombia. Además tuve unos excelentes anfitriones.

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