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  • Writer's pictureDiana Milena Lopez Avila

Meditación en Rishikesh



Desde hacía mucho tiempo tenía ganas de ir a un Ashram (ie. Centro de meditación). Era algo que estaba en la lista de cosas por hacer durante mi estadía en India. Hacia cerca de un año había ido a un taller de meditación de Osho y me había parecido interesante, así que decidí ir a un Ashram en Rishikesh dedicado a la meditación de Osho. Fue una experiencia muy interesante que aparte de permitirme recargarme de energía, me ha despertado una curiosidad acerca del Sufismo.

Creo que la meditación de Osho no es para todos, es una meditación que involucra baile, movimiento y desinhibición. El día lo comenzábamos a las 6:30am con una meditación que se llama “dinámica” en la cual en la segunda parte una grita y deja salir toda esa ira o rabia que pueda tener dentro. En las noches hacíamos una ceremonia en la que todos estamos vestidos de blanco, esta ceremonia se comienza bailando y luego se escucha uno de los discursos de Osho. Durante todas las meditaciones debíamos llevar una túnica marrón. La verdad es que todo el día estábamos en actividades, actividades en las cuales sudábamos por la actividad y por el calor, así que si una está buscando la meditación tranquila esta no es necesariamente la mejor opción.

En el Ashram conocí gente muy agradable. En particular conocí una chica de Irán, quien era profesora de yoga y con quien era muy interesante charlar. A pesar de no tener el mejor inglés, era muy interesante conocer su forma de ver la vida. Para mí fue una excepción a la regla de cómo se imagina una típica chica iraní. Vivía sola, estaba viajando sola por India y conocía mucho acerca del sufismo. En el Ashram también había un par de israelíes y franceses. Era interesante hablar con todos a la hora de la comida y conocer el porqué de su interés en visitar India y el Ashram.

Yo aproveché esos días para soltarme, para tratar de encontrar mi centro, tratar de desconectarme del resto del mundo, conectarme conmigo misma y con el silencio. Claramente lograr esto no es fácil, pero estos pequeños espacios ayudan. La verdad quiero hacer una meditación que se llama Vipassana, es una meditación en silencio que hace por 10 días. Definitivamente, esos encuentros con uno mismo no son fáciles pero son necesarios.

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